Para acceder al 2º Congreso de Innovación en Rehabilitación Integral y Terapia Ocupacional celebrado del 10 al 12 de diciembre de 2025 pincha aquí

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Construyendo el futuro de la atención sociosanitaria: identidad, colaboración e innovación

Una persona se jubila después de décadas de actividad profesional. Otra necesita apoyos para mantener su autonomía y seguir participando en la comunidad. Un equipo sociosanitario intenta coordinar la atención de una persona cuyas necesidades no pueden resolverse desde una única disciplina.

Son situaciones distintas, pero comparten una pregunta: ¿cómo organizar los cuidados y los apoyos para responder a las necesidades reales de las personas, en lugar de obligarlas a adaptarse a los límites de los servicios?

La atención sociosanitaria afronta retos que van más allá de la evolución de los tratamientos o de la incorporación de nuevas tecnologías. También exige revisar las identidades profesionales, las formas de colaboración y la manera en que se acompaña a las personas a lo largo de las diferentes etapas de la vida.

En este contexto, el Trabajo Social y la Terapia Ocupacional ofrecen perspectivas complementarias para abordar la autonomía, la participación, el bienestar y la inclusión. El futuro de ambas profesiones dependerá, entre otros factores, de su capacidad para desarrollar conocimiento propio, asumir responsabilidades de liderazgo y trabajar de forma coordinada.

¿Qué está cambiando en la atención sociosanitaria?

La atención sociosanitaria debe responder a necesidades que combinan dimensiones sanitarias, funcionales, familiares y sociales. Una intervención puede ser clínicamente adecuada y, aun así, resultar insuficiente si no tiene en cuenta el entorno en el que vive la persona, sus relaciones, sus prioridades y los apoyos de los que dispone.

La atención integrada y centrada en las personas, promovida por la Organización Mundial de la Salud (OMS), propone situar las necesidades globales de las personas y las comunidades en el centro de los sistemas, favorecer su participación y coordinar los servicios a lo largo del proceso asistencial.

Este planteamiento implica pasar de una organización centrada exclusivamente en enfermedades, instituciones o intervenciones aisladas a otra que tenga en cuenta las necesidades cambiantes de cada persona.

En la práctica, supone plantear preguntas que no siempre tienen respuestas sencillas:

  • ¿Quién coordina la atención cuando intervienen varios servicios?
  • ¿Cómo se comparten la información y los objetivos entre profesionales?
  • ¿Cómo se incorporan las preferencias de la persona a las decisiones?
  • ¿Qué apoyos son necesarios para mantener la autonomía y la participación?
  • ¿Cómo se evita que los cambios de servicio interrumpan la continuidad de los cuidados?

La colaboración interdisciplinar no consiste únicamente en reunir distintas profesiones. Requiere objetivos compartidos, comunicación, reconocimiento de las competencias de cada profesional y procedimientos para coordinar las intervenciones.

¿Por qué la jubilación requiere una mirada social y comunitaria?

La jubilación es una transición relevante del ciclo vital. Puede implicar un cambio en las rutinas, las relaciones, la organización del tiempo y la manera en que una persona define su papel en la sociedad.

Sin embargo, no existe una única experiencia de jubilación. Para algunas personas representa una oportunidad para desarrollar intereses que habían quedado relegados; para otras puede coincidir con dificultades económicas, responsabilidades familiares, problemas de salud o una reducción de las relaciones sociales.

La situación personal, las condiciones de vida, las redes de apoyo y las oportunidades de participación influyen en cómo se vive esta etapa.

El contexto demográfico español añade importancia a esta cuestión. Las proyecciones de población del Instituto Nacional de Estadística (INE) publicadas en junio de 2026 sitúan en el 21,1 % el peso actual de la población de 65 años o más y estiman que podría alcanzar el 30,9 % en 2076 si se mantienen las tendencias consideradas. Se trata de proyecciones, no de una predicción segura.

Estos datos ayudan a contextualizar los retos asociados al envejecimiento de la población, aunque la jubilación y la vejez no son conceptos equivalentes y las necesidades de las personas mayores tampoco son homogéneas.

La transición laboral puede alterar las oportunidades de mantener relaciones, desarrollar actividades significativas y participar en la comunidad. Por ello, interesa prestar atención a las condiciones que facilitan una vida social activa y satisfactoria, sin convertir la productividad laboral en la única medida de contribución social.

La OMS señala que el aislamiento social y la soledad son determinantes relevantes de la salud y el bienestar en distintas etapas de la vida, incluida la vejez. Esto refuerza la importancia de considerar las relaciones y la participación social dentro de las estrategias de acompañamiento.

¿Qué puede aportar el Trabajo Social a la jubilación en el siglo XXI?

El Trabajo Social aborda las relaciones entre las personas y sus contextos familiares, comunitarios e institucionales. Su intervención puede ayudar a identificar necesidades, facilitar el acceso a recursos y fortalecer las condiciones que permiten mantener la autonomía y la participación.

La definición global del Trabajo Social de la Federación Internacional de Trabajadores Sociales sitúa entre los objetivos de la profesión el cambio y el desarrollo social, la cohesión, el empoderamiento de las personas, los derechos humanos y la justicia social.

Aplicada a la jubilación, esta perspectiva permite superar una visión limitada a los trámites administrativos o a la gestión de recursos.

El acompañamiento puede incluir la identificación de necesidades sociales, la orientación sobre apoyos disponibles, el fortalecimiento de redes comunitarias y la intervención ante situaciones de vulnerabilidad. La prioridad concreta dependerá de las circunstancias de cada persona y de los recursos y competencias disponibles.

Una cuestión importante es preservar la capacidad de decisión. Acompañar la transición a la jubilación no significa diseñar una vida ideal para todas las personas, sino facilitar que cada una pueda definir sus prioridades y acceder a oportunidades acordes con ellas.

La jubilación, por tanto, puede abordarse como una etapa en la que conviene revisar tanto las necesidades de apoyo como las oportunidades de participación, evitando estereotipos que la presenten inevitablemente como pérdida, dependencia o inactividad.

¿Por qué es importante fortalecer la identidad profesional en Terapia Ocupacional?

La identidad profesional influye en cómo una disciplina define su contribución, comunica sus competencias y desarrolla su presencia en los equipos y las instituciones.

En Terapia Ocupacional, esta cuestión está estrechamente relacionada con el conocimiento de la ocupación humana y con la manera de comprender la relación entre las personas, sus actividades y el entorno.

La Federación Mundial de Terapeutas Ocupacionales (WFOT) define la Terapia Ocupacional como una profesión que promueve la salud y el bienestar apoyando la participación en ocupaciones significativas que las personas quieren, necesitan o se espera que realicen.

Desde esta perspectiva, la intervención no se limita a mejorar una capacidad aislada. También pretende comprender cómo las condiciones personales y ambientales facilitan o dificultan que alguien participe en las actividades que dan estructura y sentido a su vida cotidiana.

Esta aportación puede ser relevante en ámbitos sanitarios, sociales, comunitarios y educativos, así como en los procesos de rehabilitación y promoción de la autonomía.

Pero disponer de un ámbito de conocimiento específico no garantiza por sí solo su reconocimiento. La identidad profesional se desarrolla también mediante la formación, la investigación, la innovación, el liderazgo, la comunicación de resultados y la capacidad de explicar qué aporta la disciplina ante problemas concretos.

Por ello, la construcción de la identidad profesional es un proceso dinámico. Requiere mantener una base conceptual sólida y, al mismo tiempo, responder a los cambios sociales, científicos y organizativos.

¿Qué papel desempeña el liderazgo en la evolución de las profesiones sociosanitarias?

El liderazgo profesional no se reduce a ocupar un puesto de responsabilidad. También puede manifestarse en la capacidad de promover mejoras, impulsar proyectos, compartir conocimiento y contribuir a la toma de decisiones dentro de los equipos y las organizaciones.

Para la Terapia Ocupacional, esto supone hacer comprensible su aportación en relación con necesidades concretas: la autonomía, el desempeño cotidiano, la participación y la adaptación de los entornos.

Para el Trabajo Social, implica hacer visibles las dimensiones sociales y comunitarias de la atención, así como las barreras que pueden dificultar el acceso a los recursos y el ejercicio de derechos.

En ambas profesiones, la investigación y la difusión del conocimiento ayudan a fundamentar las intervenciones y a identificar oportunidades de mejora.

La formación continua, la producción científica, la participación en redes profesionales y la evaluación de la práctica son algunas de las vías a través de las que las disciplinas pueden desarrollar su conocimiento y fortalecer su presencia institucional.

El reto no consiste en competir por el espacio de otras profesiones, sino en definir las propias competencias y construir relaciones de colaboración que permitan ofrecer una respuesta más completa.

¿Cómo se construye un equipo sociosanitario que trabaja de verdad de forma coordinada?

La presencia de distintos profesionales en un mismo servicio no garantiza que exista una atención integrada. Para que la colaboración tenga sentido, es necesario acordar objetivos comunes, clarificar responsabilidades y mantener una comunicación que permita coordinar las decisiones.

La OMS identifica la coordinación entre proveedores y sectores como uno de los elementos esenciales de la atención integrada y centrada en las personas. El modelo también destaca la participación de las personas y las comunidades en las decisiones relacionadas con su salud y bienestar.

En términos prácticos, el trabajo en equipo requiere varios elementos:

  • Objetivos compartidos: las intervenciones deben contribuir a prioridades relevantes para la persona, en lugar de funcionar como acciones independientes.
  • Comunicación eficaz: cada profesional necesita conocer la información pertinente para coordinar su actuación, respetando la confidencialidad y los procedimientos aplicables.
  • Claridad competencial: las responsabilidades deben estar definidas, reconociendo lo que aporta cada disciplina y cuándo se necesita la intervención de otra.
  • Participación de la persona: las preferencias, los objetivos y las decisiones de quien recibe la atención deben formar parte del proceso.
  • Evaluación y seguimiento: el equipo debe revisar si las actuaciones responden a las necesidades identificadas y si es necesario ajustarlas.

En este marco, la Terapia Ocupacional puede contribuir desde el análisis de las ocupaciones y la participación, mientras que el Trabajo Social aporta una perspectiva centrada en los factores sociales, las redes de apoyo y el acceso a recursos.

Estas contribuciones son complementarias, pero no intercambiables. La coordinación permite integrar los conocimientos específicos de cada profesión en torno a un proyecto de atención compartido.

¿Qué retos marcarán el futuro de la atención sociosanitaria?

La evolución de los modelos sociosanitarios plantea desafíos que afectan tanto a la organización de los servicios como al desarrollo de las profesiones.

El primero es situar a la persona en el centro de las decisiones. Esto exige conocer sus circunstancias y preferencias, así como evitar que la organización interna de los servicios determine por sí sola los objetivos de la atención.

El segundo es reforzar la continuidad asistencial. Cuando las necesidades requieren la intervención de varios profesionales o recursos, la coordinación resulta fundamental para evitar respuestas fragmentadas.

El tercero es consolidar la identidad profesional. Las disciplinas necesitan explicar sus competencias, desarrollar investigación y mostrar de qué manera contribuyen a resolver problemas relevantes para las personas y la comunidad.

El cuarto es impulsar un liderazgo colaborativo. La innovación organizativa necesita profesionales capaces de identificar problemas, proponer cambios y trabajar con otros perfiles para desarrollar soluciones.

El quinto es incorporar la dimensión social a la valoración de resultados. La calidad de la atención no puede analizarse únicamente mediante el número de intervenciones o los procedimientos realizados. También importa saber si las personas pueden mantener su autonomía, participar en las actividades que valoran y acceder a los apoyos que necesitan.

Estos retos no tienen una solución única. Requieren formación, investigación, evaluación y colaboración entre profesionales, instituciones y comunidades.

Una mesa para pensar el futuro desde tres perspectivas complementarias

La mesa «Construyendo el futuro de la atención sociosanitaria: identidad, colaboración e innovación» reúne tres perspectivas que permiten explorar estas cuestiones desde diferentes ángulos.

Ana-Isabel Souto-Gómez, doctora, máster y trabajadora social y terapeuta ocupacional, abordará «La jubilación en el siglo XXI: desafíos y oportunidades para el Trabajo Social». Su ponencia plantea una reflexión sobre el bienestar, la participación social, las redes de apoyo, la autonomía y el papel del Trabajo Social durante esta transición vital.

Miguel-Ángel Talavera-Valverde, doctor, máster y terapeuta ocupacional, profesor del Departamento de Ciencias de la Salud de la Universidade da Coruña y terapeuta ocupacional en el Complejo Hospitalario Universitario de Ferrol, presentará «La identidad profesional en terapia ocupacional: desafíos, liderazgo y desarrollo de una profesión en evolución». Su intervención se centrará en los factores que influyen en la consolidación y el reconocimiento de la profesión, así como en sus retos ante la innovación y la interdisciplinariedad. Está vinculado al grupo de investigación Integra Saúde y dirige la Revista TOG.

Luis Javier Márquez Álvarez, doctor en Ciencias de la Salud, terapeuta ocupacional y profesor del Departamento de Ciencias de la Salud de la Universidade da Coruña, abordará «Terapia ocupacional y trabajo en equipo: construyendo alianzas para transformar la atención centrada en la persona». Su propuesta invita a reflexionar sobre la comunicación, el liderazgo y la colaboración como elementos para mejorar la atención desde una perspectiva centrada en la ocupación, la participación y el proyecto de vida.

Las tres ponencias comparten una preocupación: cómo conseguir que el conocimiento especializado se traduzca en modelos de atención mejor coordinados, sensibles a las necesidades individuales y capaces de responder a los cambios sociales.

Del desarrollo profesional a una atención más humana y coordinada

La evolución de la atención sociosanitaria no depende exclusivamente de nuevas técnicas o herramientas. También exige revisar cómo se definen las competencias profesionales, cómo se comparten las responsabilidades y cómo se incorporan las preferencias de las personas a las decisiones.

El Trabajo Social y la Terapia Ocupacional pueden contribuir a esta transformación desde ámbitos distintos pero complementarios: las condiciones sociales que influyen en el bienestar, la participación en actividades significativas, la autonomía y la coordinación de apoyos.

La cuestión de fondo es cómo construir servicios en los que las diferentes profesiones colaboren sin perder su identidad y en los que la persona no quede relegada a un papel pasivo dentro del sistema.

Estas reflexiones formarán parte del 3.º Congreso de Innovación en Rehabilitación Integral y Terapia Ocupacional (CITORI), que se celebrará en formato completamente online los días 1, 2 y 3 de diciembre de 2026.

La mesa ofrece una oportunidad para profundizar en los retos de la jubilación, la identidad profesional, el liderazgo y el trabajo colaborativo desde una perspectiva orientada a la práctica y al desarrollo futuro de las profesiones sociosanitarias.

Consulta la página oficial del 3.º Congreso CITORI para conocer la información del evento, el programa y las condiciones de participación. La web oficial también recoge las modalidades de presentación de comunicaciones científicas y los plazos aplicables.

Pensar el futuro de la atención sociosanitaria significa, en definitiva, preguntarse qué necesitan las personas, qué puede aportar cada profesión y cómo trabajar conjuntamente para que la atención responda mejor a sus vidas.